
Ahí están, los dos, con la sonrisa desatada. Ahí están, posando para nosotros. Madre era reacia a las fotos, y más cuando no creía estar apta para las fotos. Padre no. En cualquier momento, tiempo o lugar, como en este, comiendo sopas, hacía un alto y se plantaba ante la càmara.
Padre se fue ante, quién lo diría. Madre había contado sus días antes que padre, y mira por dónde se le adelantó él. Madre lo siguió rápido: ya no soportaba dejar de lado los paseos matutinos o vespertinos, ni dejar de escuchar sus impertinencias, las discusiones a tiempo y destiempo, esas cosas que van haciendo de la vida eterna matrimonial el sacramento de estar para siempre al lado, en las duras y en las maduras.
Padre y madre vivieron siempre no para ellos, para nosotros.
Padre y madre se privaron hasta de lo que no tenían, por nosotros.
Padre y madre se inventaron una vida de martirio, absolutamente injustificado, por nosotros.
Padre y madre necesitavan vitalmente discutir, por nosotros.
Mejor que fuera así.
Tengo para mi que siguen de sus tonterías y de las nuestras, un poco a destiempo, es verdad, pero nunca es tarde. Tengo para mi que nos recuerdan, uno a uno, desde el mismo momento del nacimiento. O antes. Tengo para mi que madre todavía anda en pos de unas oraciones que no terminaron de darle el resultado anhelado. Y tengo para mi que padre todavía insiste en lo mismo: no seas tonta, mujer; déjalos que hagan su vida.
Ahí están, con esa sonrisa libre y sin tapujos. Todavía no sé cómo madre se aventuró ante la cámara. Cuando, desde allá, entre en esta página, o pida ayuda a Sarito para ver, dira: ay, que fea he salido.
Y nosotros que la vemos tan guapa...
1 comentario:
Ay Adolfo, que tarde descubrí tu blog, estoy segura que tu queria dejerlo bien, como tu hacias las cosas siempre y como que te estabas entrenando, cuanto me extraña que no me hicieras partícipe de él, Gracias a Manolo supe de él y cuantas veces recurro a él porque en él te encuentro y leo y releo cada uno de los textos escritos, tus poemas, lo poquito que te dió tiempo a hacer, ¿ quien lo iba a decir? son los misterios que tiene la vida, pero nos dejaste mucho.
Sarito Carreto
Publicar un comentario