miércoles, 14 de noviembre de 2007

EL ARBOL CANSADO

El día se va y el árbol se queda. Se queda el árbol inclinando su cansancio para que descanse. Se queda el árbol haciéndose negro de noche oscura, aunque es posible que las estrellasvengan a arroparlo. bajo árboles así he escansado alguna vez, pero sin dormir, espiando los silencios de la noche. Los árboles así conocen todos los silencios nocturnos y por eso ya no se asustan del aleteo de los búhos. Es posible que las nocturnas aves vengan a posarse en estas ramas sin hojarasca para otear desde el cansancio de ellas las presas dormidas. Puede que el árbol no tenga más sino que dormir o, al menos, lograr que la noche no lo zarandee. Cuando el sol se haga nuevamente día, el árbol desentumecerá sus ramas para que los búos consigan otras orillas más oscuras. Y vendrán otras aves menos agoreras a posarse en las mismas ramas, y la música silenciosa del sueño despertará a la melodía que el nuevo día inventa. Así fue ayer, y hoy, y mañana será. El sol sale diariamente para diariamente esfumarse tras el horizonte para que el árbol, este, cansado, pueda seguir viviendo.

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